Cruce de destinos

domingo, 20 de noviembre de 2011


Escrita y dirigida por el cómico Ricky Gervais (el jefe tartaja en Noche en el museo y el dentista capullo de Me ha caído el muerto) y por Stephen Merchant (compi suyo en la serie Extras y guionista de The Office), Cruce de caminos (Cemetery Junction en versión original) cuenta la vida de unos amigos a principios de los setenta en un barrio de la ciudad inglesa de Reading. Freddie, Bruce y Snork se dejan llevar por lo que el mundo espera de ellos, la comodidad de unos trabajos que no les llevan a nada pero los mantienen ocupados y las juergas continuas que acaban con más que habituales visitas a la comisaría. Los tres están en esa edad en la que la casa familiar se queda pequeña, el barrio de toda la vida parece haber encogido varias manzanas y asfixia y la dirección de su vida los preocupa aunque no abran la boca.
Freddie lo tiene claro: no quiere acabar como su padre, trabajando en una fábrica para mantener a una familia en la que reina el silencio y las broncas continuas entre padres e hijos (sorprendentemente entre la abuela de Freddie y su hijo, es decir, el padre de Freddie). Por ello, se rompe los cuernos como vendedor puerta por puerta de seguros. No cree en su trabajo, no le gusta engatusar a buenas personas, pero le pone empeño cada día.
Bruce está desencantado. Trabaja de sol a sol en la misma fábrica que el padre de Freddie y vive con su padre, de baja y afincado perpetuo en el salón frente al televisor. Bruce lo odia, no le perdona que no hiciera nada cuando su madre los abandonó para largarse con su amante. Paga sus frustraciones con el primero que le lleve la contraria y sus puños han conocido ya muchas caras.
Y Snork... gordito, gafotas y proyecto de graciosete sin gracia ninguna. Trabaja en la estación Cemetery Junction y tiene el don de decir siempre lo menos apropiado. Se refugia en mujeres inventadas para no enfrentarse a la realidad.
A ellos se les une Julie, amiga de la infancia de Freddie e hija de su actual jefe que, por ser chica y provenir de una familia conservadora, aún lo tiene más difícil para reafirmar su identidad y encontrar su camino.
Con unos personajes con los que me he sentido cercana, un guión sin grandes aspavientos pero que no deja de fluir constantemente y el apoyo de unos secundarios de lujo (Ralph Fiennes, Emily Watson, Matthew Goode y el propio Gervais), Cemetery Junction es una buena película sobre el proceso de convertirse en adultos.

Algo de "Como una regadera"

martes, 15 de noviembre de 2011
Lo confieso, empiezo a pensar que hice algo mal. Que envié mal las cartas de presentación o que el manuscrito no se puede abrir... en fin, que tanto silencio por parte de las editoriales debe significar que mi novela Como una regadera no interesa en absoluto.
Pues no me rindo.
No me da la gana.
Porque supuso un gran esfuerzo y estoy orgullosa del resultado. Para mí, escribir tiene algo de terapéutico que no todo el mundo comprende. Cuando escribo, cuando una de las historias que me pasan por la cabeza me fascina, doy lo mejor de mí, me siento más feliz y eso revoca en la manera en que me enfrento a el resto de aristas de mi vida. Cuando escribo soy mejor persona. Y nada más por eso y porque la escritura de las andanzas de Carla y Álex me ayudó enormemente a superar una depresión (qué contraste, escribir comedia romántica cuando peor te sientes) creo que se merecen un voto de confianza.
Y más esfuerzo por mi parte.
Así que... ¡qué tiemblen las editoriales!
Aquí la menda no piensa rendirse.

Y como muchos no sabréis de qué hablo, os dejo con la sinopsis de Como una regadera y con un pequeño estracto de la misma, justo la primera vez que los protas se ven frente a frente:

Carla Miró, una joven que trabaja en una editorial, debe conseguir que Álex Collado, el escritor estrella, se desbloquee y acabe un manuscrito que ya llega con retraso. La forma de ser de Carla (ordenada, muy trabajadora, un pelín obsesiva) choca con el caos absoluto que representa Álex. Carla se muda al bloque de pisos del escritor para hacer un seguimiento más cercano, pero al hacerlo no sabe muy bien si también se ha mudado de planeta. Las excentricidades de Álex, sus extraños vecinos, un gigoló americano y las descabelladas ideas de su madre y su mejor amiga consiguen ponerle la vida del revés. Lo que Carla no se imagina es que a veces, un poco de caos puede ser la solución a nuestros problemas.


Carraspeo y me atuso la camisa que estaba planchada al salir de casa esta mañana y ahora se me pega a la piel después de la escalada por las escaleras con el abrigo a cuestas. Repaso lo que mi jefa me ha enviado a decir: que somos una editorial seria, por supuesto, y que nos preocupamos por nuestras grandes firmas, faltaría más, y que, por eso, la junta directiva ha decidido que él, nuestro escritor estrella, Alejandro Collado, quizá necesita el asesoramiento de una experta que consiga que las musas vuelvan a sonreírle. Me callaré los tacos intercalados de Ágatha, el nerviosismo reinante en la editorial por sus excusas, la opinión personal de que eso de las musas es una gilipollez como un piano y que la «experta» que le envía la editorial, sólo es experta en confeccionar listas y organizarlo todo. Nada, cuatro minucias.
Cuando por fin abren la puerta, interrumpo mis diatribas mentales para encontrarme frente a frente con:
a) El Yeti que, harto de lidiar con el frío todo el año, ha venido a pasar la jubilación a la costa alicantina como tantos otros guiris.
b) La reencarnación de Moisés, Abraham, san Juan Bautista o Rasputín. Como no tiene pintas de santo, me inclino por este último.
No puedo evitarlo y lo examino de arriba abajo como hacen la mayoría de señoras de este país. Ya sabes, la típica radiografía visual que te hace temer una carrera en las medias o algo entre los dientes.
No sé qué me impresiona más: las pantuflas de Bob Esponja, el albornoz gris que algún día debió ser blanco o los gayumbos a cuadros escoceses que asoman por debajo una raída camiseta y que deben de tener un alto valor sentimental por haber pertenecido a su bisabuelo.
Y eso sin contar con las barbas, el pelo a lo loco y las opacas Ray-Ban que bien podrían estar ocultando los ojos de un asesino en serie.


Babel

jueves, 10 de noviembre de 2011


Mi relación con Antena 3 y, sobre todo, con sus canales de TDT Neox y Nova oscila últimamente una barbaridad entre el amor y el odio. Si bien comparto todos mis desayunos con Susana Griso y estoy ansiosa por la nueva temporada de Downton Abbey, no dejan de sacarme de mis casillas su puñetera manía de tratarnos a los espectadores como si fuéramos gilipollas.
Y perdón por el exabrupto, así de repente, pero esa es la sensación que se me queda cuando anuncian una peli para las diez y cuarto en Nova, empieza en realidad a las diez y media (el cuarto de hora de retraso relleno de anuncios) y luego, como los cortes los hacen a la par en todas sus cadenas, interrumpen la película en mitad de una frase cuando no lleva ni tres minutos en antena.
¿Pero esto qué es?
Un despropósito. Y un morro que ni una piara.
¿Va a servir que me queje de algo? No.
Así que lo que habitualmente hago es cambiar el canal y que le den morcillas. Eso pasó la semana pasada y esta, (oh, Dioses del Olimpo), se ve que se dieron cuenta de la cantada que hicieron porque medio respetaron la emisión de Babel, de González Iñárritu.
Y ¡menos mal! porque el tándem formado por el director mexicano Alejandro González Iñárritu y el escritor-guionista Guillermo Arriaga bien merecía ese respeto.
Con Babel, Alejandro cierra su "Trilogía del Dolor" que ya desarrolló con la impresionante Amores Perros y la indispensable 21 gramos.
No hace falta que os dore la píldora mucho: quien haya visto alguno de los films citados, sabrá que su estilo es personalísimo y sus historias calan muy hondo.
Babel no se queda atrás.
Nos muestra el alcance que las acciones de cualquier persona puede tener en cualquier punto del mundo, reflejo de esta vida hiperglobalizada que nos ha tocado vivir. La película tiene tres hilos argumentales: por un lado el matrimonio formado por Brad Pitt y Cate Blanchett, de vacaciones en Marruecos para superar una profunda crisis conyugal, por otro la nana de sus niños, mexicana que se los lleva a la boda de su hijo más allá de la frontera estadounidense y por un último, la historia de una adolescente japonesa que, por si vivir en Tokio no fuera bastante impersonal, vive en una burbuja de aislamiento provocada por su sordomudez.
La trama salta de unos personajes a otros demostrándonos que da igual el lugar del mundo en que nos haya tocado vivir; todos compartimos inquietudes semejantes y en este mundo sin barreras los miedos también las han sobrepasado.
Merece mención especial el trabajo interpretativo de Brad Pitt, así como de Rinko Kikuchi y Gael García Bernal (otra de las grandes apuestas de Iñárritu).
Y eso sin olvidar una fotografía de contrastes muy trabajada y una banda sonora a manos de Gustavo Sanaolalla que, como no podía ser de otra forma, ganó el Óscar en 2007.
En pocas palabras, una película muy aconsejable.

¿Fin de semana = Ideas claras?

viernes, 28 de octubre de 2011

(Y posible puente; falta que concrete mi jefa).
Ya se nos escapa otro mes. El tiempo vuela, por mucho que ésta no sea más que una frase manida y repetida hasta la naúsea.
Parece mentira que haga ya casi un mes que recibí la llamada de La Máquina China para decirme que mi mayor sueño está a puntito de hacerse realidad. Solo tengo una queja sin importancia (y porque está en mi naturaleza perfeccionista quejarme): ¿por qué desde entonces tengo el cerebro igual de vacío que una cáscara de nuez?
Me cuesta horrores centrarme y las ideas vienen y se van tan de puntillas que a penas tengo tiempo de agarrarlas por los pelos y escribirlas antes de que me pueda otra vez la desidia.
Escribir duele. Sí. Sobre todo porque queremos escribir bien, no nos sirve hacerlo y ya está.
Pero... ¿y no escribir? No escribir cuando quieres es todavía peor.
Espero que este finde-puente que llega se me encienda la bombilla y no sienta, como últimamente, que pierdo el tiempo demasiado a menudo. ¡A ver si con ilusión y empeño consigo acallar a la histeriquilla que llevo dentro!

Ya está en preventa

jueves, 27 de octubre de 2011

Sueños de Navidad, la antología que recopila los relatos ganadores del I Premio de Narrativa Romántica La Máquina China, ya está disponible en preventa en la página de la editorial.
Las autoras estamos trabajando las segundas galeradas para que todo quede perfecto cuando llegue a vuestras manos.
Me hace muchísima ilusión ver mi nombre en letra impresa y todavía no acabo de hacerme a la idea. Supongo que me lo terminaré de creer cuando tenga el libro entre las manos.
Lo que sí tengo claro es que esta oportunidad tiene que servirme para seguir adelante, para hacer lo que más me gusta con ilusión y siempre siempre tener esperanza.
Dicho lo cual, ¡me voy a trabajar en mi nueva novela! :)
Besos.
Pdta.- Os dejo el link de la página de La Máquina China para que le echéis un vistazo:

La delicadeza, qué gozada de libro

martes, 18 de octubre de 2011


Os dejo con la última reseña del curso de crítica literaria que termino el próximo jueves. Debíamos elegir una novedad editorial y aplicar todo lo aprendido. Gracia, mi amiga y bibliotecaria, me recomendó hace un tiempo La delicadeza del autor francés David Foenkinos y, como por fin le dieron un respiro (ha estado fuera desde que lo compraron), me decidí por él.



Gran acierto.



La novela es estupenda, me ha gustado muchísimo y he anotado varios fragmentos en mi libreta literaria porque son, sinceramente, enternecedores. Pero para saber más de esta maravilla, os dejo con mi reseña.



A ver si alguien se acerca a ella :)

Lo delicado es vivir
La delicadeza, David Foenkinos. Seix Barral, Madrid, 2011.

Nathalie tiene una vida perfecta: un marido al que ama y que la hace sentirse segura, un trabajo estable y la promesa de un futuro lleno de felicidad por delante. Solo que la perfección no es más que un mito, lo obtenido fácilmente en la vida se puede evaporar igual de deprisa y un domingo cualquiera, como los demás, el motor de su mundo deja de funcionar. François, su marido, muere en un accidente y Nathalie pierde la brújula de su existencia. El suyo, es un trayecto lento y lleno de sutilezas hacia la superación del duelo y el comienzo de una nueva vida en la que, primeramente, debe redescubrirse a sí misma.
Con un argumento tan triste, La delicadeza podría haber estado abocada a una melancolía difícilmente digerible de no haber sido escrita por un autor con la sensibilidad y el refinado sentido del humor de Foenkinos. Así, nos hallamos ante una novela que hace honor a su título en múltiples niveles y, uno de ellos es en la presentación de la trama. La viudedad y el vacío existencial que conlleva en muchos casos son tratados con una sutileza y una cercanía que convierten la novela en una lectura perdurable en la memoria. Lingüísticamente, es un texto delicado que juega con referencias culturales que acompañan al desarrollo de la trama central y está lleno de pequeñas reflexiones que apelan directamente a la sensibilidad del lector. El narrador, conocedor de todos los vericuetos del alma de los personajes, hace uso de estas reflexiones y anécdotas para recordarnos que el mundo no se acota a la historia que nos está contando, sino que es necesario recordar que una muerte, aunque trastoque las vidas de varias personas, no deja de ser una nimiedad en comparación con la inmensidad que nos rodea. Le interesa la pérdida, pero sobre todo el proceso de descubrimiento personal que ésta nos provoca, la catarsis que el ser humano experimenta cuando la seguridad desparece de su rutina. En el caso de Nathalie, ese proceso de autodescubrimiento se produce a partir de su reconocimiento en un igual. Muchas personas de su entorno intentan ayudarla, pero no es hasta que encuentra un alma igual de delicada que la suya, cuando se desancla del pasado y vuelve a vivir.
Y es en este nivel en el que el título de la novela también funciona perfectamente: La delicadeza describe la situación de Nathalie y lo que necesita para salir de ella. Los personajes se dividen según este parámetro de sensibilidad y frente a aquellos delicados, como Nathalie y Markus (un compañero de trabajo acostumbrado a vivir en el anonimato más absoluto), encontramos los «faltos de tacto» o insensibles: Charles, el jefe obsesivo de Nathalie, o Chlöe, la compañera más interesada en el cotilleo que en conocer a la auténtica persona.
Pero no todo es sensibilidad desmedida. Foenkinos deja espacio también para el uso de un humor sutil con el que descarga el exceso emotivo y da una tregua a sus personajes y al lector. La división en pequeños epígrafes en que se estructura la novela también ayuda a agilizar el texto y llevarlo más allá del mero relato sentimental. Y lo consigue, porque cuando la novela termina, cuando el preciso epígrafe final nos deja entrever el futuro de la protagonista, la exquisitez que acabamos de degustar nos hace olvidarnos de esas primeras noches de insomnio y dolor desmedido.



Cosas que se aprenden con el cine

domingo, 16 de octubre de 2011





Llevo mucho tiempo haciéndolo. Cuando se acaba un nuevo año y cambio de dietario, reviso las todas las películas que he visto y las condenso en tacitas de sabiduría cinéfila, no demasiado útiles en la vida real pero bastante graciosas para recordar de una forma original ciertos films.

Aunque no estamos a finales de año, no podía dejar de comentar lo llenas de sabiduría que están dos pelis como Destino oculto y Sin identidad. Las dos de intriga y abandonos en hospitales (lo entenderéis cuando veáis las pelis), me enseñaron un par de cosas que hay que tener en cuenta para sobrevivir en la sociedad de hoy:



1- No te fíes de la gente con sombrero. Si algún familiar/amigo empieza a llevarlos, por mucho que te diga que se le hielan las orejas o que le da corte enseñar la calva quítaselo de golpe y pisotéalo con aire consternado (esto último no es necesario pero puestos a que te crean loc@, más vale hacer el numerito completo). (Destino oculto)
2- A la hora de alcanzar una farola, vale todo, como en el amor y en la guerra. (Destino oculto)
3- No seamos cabezotas: si cada vez que conduces un taxi acabas teniendo un accidente, la solución es obvia: ¡no te hagas taxista! (Sin identidad)
4- Si te cae un cacho de viga encima en Alemania, sobrevives fijo. (Sin identidad)
5- El frío seca el pelo y la ropa en microsegundos. (Sin identidad)

Sin identidad es un pozo más profundo de sabiduría, claro que el director es español y ya se sabe lo dados a filosofar que somos los españoles (:P).
En conclusión, dos pelis muy entretenidas para pasar un buen rato de distracción y, de paso, aprender chorradas por un tubo.

Mi novela favorita (casi casi alimenticia)

martes, 11 de octubre de 2011




Uff, qué difícil. Para mi curso de crítica literaria hoy me he enfrentado a un tótem: Orgullo y prejuicio de Jane Austen. Partiendo de que es mi novela favorita y de que le he dedicado un año entero de estudio para la escritura de mi tesina doctoral, condensar tooooda la información que sé sobre ella en una página y media ha sido un auténtico suplicio.

En esta ocasión tenía que centrarme en el estilo narrativo, narrador, ambientación, etc. de ahí que no haya podido hablar casi nada de los personajes, las subtramas, la crítica social... vamos, todo lo que más me gusta de esta novela que me trae loca desde que tenía 14 años.

Os dejo con el resultado:


Orgullo y prejuicio, Jane Austen (1813). Edición reseñada: De Bolsillo, Barcelona, 2000.






«Es una verdad reconocida por todo el mundo que un soltero dueño de una gran fortuna siente un día u otro la necesidad de una mujer.» Con esta sentencia, inspirada en el discurso filosófico de Adam Smith, Jane Austen comienza una de sus novelas más logradas y la más versionada y adaptada de todas. Orgullo y prejuicio no es meramente una novela romántica como su argumento pudiera hacernos creer. Elizabeth Bennet es la segunda hija de una familia de la pequeña burguesía rural inglesa a principios del siglo XIX. Ella y sus cuatro hermanas llevan una vida relativamente fácil gracias a las rentas que producen las tierras paternas pero un futuro incierto se cierne sobre ellas: la ley hereditaria de la época no permite a las jóvenes heredar, por lo que todo lo que poseen pasará a manos del pariente varón más próximo. ¿Cómo solucionar tan oscuro porvenir? Mrs. Bennet, la matriarca, lo tiene claro: hay que casar a las niñas lo mejor posible. La llegada de un nuevo soltero al vecindario, Mr. Bingley, acompañado de su mejor amigo Mr. Darcy, parece ser la solución a las plegarias de Mrs. Bennet. Sin embargo, no todo va a ser tan fácil y mientras que Bingley se fija inmediatamente en la mayor de las Bennet, Jane, entre Mr. Darcy y Elizabeth surge una relación de batalla verbal en la que ambos se demuestran sus caracteres diametralmente opuestos y su gran elocuencia. Sus encuentros y desencuentros nos llevan a conocer no sólo sus caracteres, sino las estrictas reglas de la sociedad en que se mueven y sus contradicciones.
Considerada una de las grandes autoras inglesas de todos los tiempos (sus traducciones sólo son superadas por las de William Shakespeare y Charles Dickens), Austen es una autora muy difícil de catalogar dentro de las corrientes literarias de la época. La suya es una literatura de transición que recoge elementos de muchas de las novelas de la época pero que se conforma única e irrepetible por su grandísima maestría lingüística y su sutileza a la hora de subrayar las lacras de un sistema social con el que no está totalmente de acuerdo. El gran tema de Orgullo y prejuicio no es el amor, sino el matrimonio. Sin derecho a heredar, las jóvenes burguesas de la Inglaterra de Austen necesitaban hacer buenos matrimonios que les asegurasen un futuro alejado de penurias. Esto suponía, en la práctica, la existencia de un gran número de matrimonios de interés en los que los cónyuges nunca se satisfacían mutuamente. ¿Debían entonces las jóvenes atender únicamente los mandatos de su corazón y casarse por amor? Tampoco esta es la solución que propone Austen, en especial si ese amor no está respaldado por cierta prosperidad económica. La solución está en el término medio: encontrar un hombre con una situación económica estable y, a la vez, íntegro y bueno al que poder respetar.
Ésa es la misión de Elizabeth Bennet, una joven demasiado inteligente y sensata como para comprometerse en un matrimonio que sabe que no la hará feliz. Ella es la protagonista absoluta de la novela. Partiendo de la universalización que citábamos anteriormente, Austen realiza un proceso de focalización hasta la figura de nuestra heroína que va a centrar, no sólo la acción narrativa, sino la voz del narrador. De esta forma, todo lo conocemos a través de un narrador que, si bien tiene alguna traza de omnisciencia, interpreta el mundo desde la perspectiva de Elizabeth. La coherencia de esta voz narrativa es tal que el narrador nunca se aleja demasiado físicamente de Elizabeth y, en las escasas ocasiones en que se adentra en la psiquis de otros personajes, éstos se encuentran próximos a la heroína.
Austen domina a la perfección esta técnica y emplea con gran acierto el estilo indirecto libre para dejarnos penetrar en la mente de sus personajes sin mediatizar sus pensamientos. Su estilo narrativo es sutil y cargado de ironía, de una riqueza lingüística que permite interpretar más allá de lo que atisbamos en una primera lectura. Nuestra autora es muy cuidadosa: elije las palabras exactas en cada ocasión y otorga a sus personajes una psicología compleja y diferenciada que nos permite reconocerlos en sus intervenciones como seres llenos de vida, no planos. Su maestría lingüística se extiende a todos los aspectos de la novela y las descripciones, la ambientación evocadora de una vida rural llena de pequeños placeres, nos permiten soñar con una época en la que los grandes romances son posibles.
Eso sí, aviso para navegantes (en especial para lectores de novela romántica contemporánea que crean hallarse ante la primera obra de este género), como mujer de su época Austen es muy comedida, el contacto físico entre los amantes en su sociedad se reducía a un leve roce de manos en los bailes y los sentimientos se demostraban con la prudencia que reclama un corazón vulnerable que no sabe si será rechazado. Por todo ello, quien busque una novela romántica al uso que descarte Orgullo y prejuicio. O, mejor, que la pruebe. Unos días junto a la perspicaz Elizabeth Bennet servirán para derruir muchos mitos y descubrir la grandeza de una historia bien contada.

¿Sabes qué? ¡Me van a publicar!

miércoles, 5 de octubre de 2011
Esa pregunta la he estado haciendo a mis sufridos familiares desde el viernes después de comer, cuando recibí la llamada de La Máquina China editorial para comunicarme que mi relato Un cuento de hadas había resultado ganador del I Premio de Narrativa Romántica.
Después de los momentos de desconcierto (no podía creérmelo o, si mi mente intentaba creerlo, mi cuerpo estaba demasiado atónito para responder en consonancia al momentazo), una alegría desbordante. Llevo toda la vida soñando con que la gente pueda leer lo que escribo, con verme publicada y ¡por fin! ese sueño se va a hacer realidad.
Porque el premio consiste en eso, justamente, en la publicación del relato junto a los otro cuatro seleccionados en un volumen que aparecerá en las librerías a principios de diciembre.
Sigo en una nubecilla, a ratos se me olvida y cuando vuelvo a recordarlo me entra la risa tonta... ¡qué genial!
Desde aquí quiero dar la enhorabuena a las otras cuatro autoras premiadas y muchas, muchas gracias al jurado del premio por considerar mi relato merecedor de aparecer en letras impresas.
Os dejo el enlace de la web de La Máquina China y el booktrailer de Un cuento de hadas:

http://www.lamaquinachina.com/noticias/?noticiasId=fb86dc8ed5f67000d11995dc796d01ad



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Decisiones arriesgadas

miércoles, 27 de julio de 2011



¡Buenas tardes!


Haciendo gala del "culo punchón" que mi madre no se cansa de decir que tengo y, como si no tuviera bastantes cosas que hacer, me he apuntado a un curso on-line de crítica literaria. Acabo de mandar el primer ejercicio y me gustaría compartirlo con todos vosotros porque, además, lo he escrito sobre la última novela que he leído y que ha sido todo un descubrimiento para mí.


Tened en cuenta que he tenido que ceñirme a unos parámetros básicos (no explayarse en lo bonito o mucho que ha gustado sin dar razones de peso, seguir una estructura determinada...) y también que es la primera que hago (por lo que siento si parece un poco encorsetada).



Fuera del curso, y teniendo en cuenta que en mi blog puedo decir lo que me parezca y adolecer del histrionismo que quiera, os recomiendo encarecidamente esta novela a todas las lectoras de romántica. Es una delicia :)



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Decisiones arriesgadas, Mar Carrión, ed. Terciopelo, Barcelona, 2010. 365 páginas. 17 €.

La novela romántica de sello español está experimentando un notable auge en los últimos años. Terciopelo, como editorial especializada en este tipo de literatura, nos ofrece la segunda novela de la albaceteña Mar Carrión, ganadora del III Premio Terciopelo. En esta nueva novela, Carrión abandona el subgénero contemporáneo para adentrarse en el suspense romántico. Con resonancias a autoras angloparlantes consagradas en esta temática como Linda Howard o Karen Rose, Decisiones arriesgadas relata el desarrollo una investigación criminal en la que se entreteje una historia de amor, en un primer momento, abocada al desastre.



Nos encontramos en Pittsburgh, Pensilvania. Megan Lewis es una periodista, especializada en criminología, que se topa con el misterio en su propio vecindario: su vecina aparece asesinada y ella es quien descubre su cadáver. Encontrar al asesino se convierte en su primer objetivo, pero no lo tiene nada fácil: Derek Taylor, el policía encargado de la investigación, es muy poco amigo de periodistas entrometidos e intenta por todos los medios que Megan se aleje de la investigación. Esta trama, en principio sencilla y centrada en la evolución de los personajes más que en la investigación criminal, se enreda cuando las pesquisas conducen a los protagonistas hacia un posible negocio de proxenetismo encubierto. Es entonces cuando los hechos se precipitan y ambas tramas, la romántica y la policial, fluyen sin interrupciones hasta su desenlace.



Novela de personajes, el mayor logro de la autora es la consistencia y autenticidad de que gozan los protagonistas. Se nota que Megan y Derek han sido creados con mimo y su historia de amor cobra más importancia que la policial en el desarrollo de la trama. Dueña de un léxico muy rico que no siempre se acostumbra a ver en este tipo de novelas, Mar Carrión humaniza a sus personajes ofreciéndonos un amplísimo abanico de pequeños detalles que convierten la lectura en una experiencia plenamente sensorial. Atiende a todos los sentidos, facilitando así la inmersión del lector en las situaciones que describe y, sobre todo, en los personajes que maneja. Como consecuencia, consigue, dentro de los parámetros idealistas que suelen aquejar a este género, crear un mundo creíble y poblado de una serie de personajes que pueden pasar por personas reales. Derek y Megan no son perfectos y sus debilidades y problemas no resueltos los acercan al lector que puede, en algún momento dado, llegar a identificarse con ellos. En este sentido, es importante destacar la importancia que adquieren temas como la familia, la amistad y los límites de la intimidad cuando intentamos establecer relaciones afectivas.



Por todo lo mencionado, Decisiones arriesgadas no es una obra indicada para los lectores de novela policíaca que buscan principalmente una investigación trepidante que se enrede en sí misma hasta el sorprendente final. Si bien la autora conoce las reglas del suspense y su historia da algún que otro requiebro inesperado, se recrea en la historia romántica así como en la descripción del mundo que ha creado para sus protagonistas, por lo que el tipo de lectores del que hablamos puede sentirse defraudado. Sin embargo, los habituales del género romántico pueden adentrarse sin miedo en el Pittsburgh de Mar Carrión: se encontrarán con una historia muy bien narrada, que satisfará sus expectativas y que les dejará un buen sabor de boca.


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A esto sólo me falta añadir que actualmente estoy leyendo la última novela de Mar (Senderos) y estoy disfrutando igual o más que con Decisiones arriesgadas. Es un placer haberte encontrado, Mar!!!

¡Con ánimo!

miércoles, 13 de julio de 2011
Porque no siempre brilla el sol (o en verano brilla demasiado y nos molesta)...
porque el trabajo soñado es escurridizo como las anguliñas en aceite...
porque a veces el chico que nos gusta ignora nuestra existencia...
porque por muy feliz que te levantes hay quien se empeña en ir fastidiando días...
porque ya lo hemos descubierto: los príncipes azules, destiñen...
porque si tienes curro (aunque sea una mierda) ya nos podemos dar por dichosas y si nos quejamos somos unas caprichosas...

... por todas estas cosas hace falta echarle ganas a esta vida, dos ovarios aunque no hayan fuerzas...

... porque un buen día, sin que lo esperemos, nos entra la risa tonta.


Por todos esos momentos de risas: niñas que se esconden, "eronabuenas" de todo corazón, pegatinas en la espalda y chiquillos que intentan escapar de Guantánamo.
Hay que mirar las cosas con optimismo.

Cambios

jueves, 19 de mayo de 2011
Hay que ver las vueltas que puede dar la vida en pocas semanas.


  • Nunca había creído que sería capaz de acabar una novela, siempre me podía mi perfeccionismo y me desanimaba antes de darles la oportunidad a mis personajes de evolucionar y cobrar vida. ¿Qué estoy haciendo? ¿Cómo voy yo a crear una historia de peso?

  • Parecía que mi época de estudiante no acabaría jamás. Después de una carrera, otra y más tarde el doctorado. Y todo, ¿para qué? Mi generación ha tenido la desgracia de asomar la cabeza al mundo cuando peor está el mercado laboral. ¡Es tan frustrante pasar la vida esforzándose por algo que nunca llega a suceder!

  • Lo que más me preocupaba. Una mala racha personal que ha costado muchísimas lágrimas, noches en blanco y nervios acumulados.

Y sin embargo...



  • Terminé mi primera novela el 8 de mayo (fecha ya subrayada en mi calendario). Estoy corrigiéndola y peleándome con ese perfeccionismo que, si bien estuvo de vacaciones mientras redactaba a toda prisa, ahora ha vuelto para hacerme la puñeta. Sin embargo, la emoción de descubrir escenas que encajan, leer fragmentos como si fuera la primera vez y no hubieran salido de tus manos, supera todos los miedos.

  • Por fin he encontrado trabajo. No es el que yo soñaba, me cuesta ser optimista todos los días y los viernes son horribles (tiemblo pensando en mañana), pero al menos voy a saber qué es ganar un sueldo seguro y poder darme algún que otro capricho que antes, por falta de medios, me costaba tanto darme.

  • Por fin vi la luz al fondo del túnel. Más fuerte, menos ingenua y con ganas de pelear por lo que soy y lo que me gusta. El refrán "lo que no te mata, te hace más fuerte" ha cobrado sentido.

Y lo mejor, lo más sorprendente es que da igual los cambios que acontezcan en tu vida. Hay algo que nunca cambia: esa voz interior con la que hablas, tu esencia, tus pasiones y voz. Es increíble poder hacer este viaje sabiendo que siempre vas a estar acompañada.



Un abrazo y los mejores deseos a tod@s.


Ana

Palabras de bienvenida

lunes, 11 de abril de 2011


En primer lugar, gracias por estar leyendo estas líneas. Espero poder compartir contigo experiencias y si leerme te sirve aunque sea para distraerte un rato, me daré por satisfecha.

Llevo escribiendo desde que tengo uso de razón. Desde los inicios de cuentos de patitos y árboles de Navidad hasta hoy he crecido como persona y también como autora. Me gustaría hacerte partícipe de mis inquietudes, mis pequeños logros y mis "inventos".

Porque soy una inventora y una soñadora aspiro a que alguien sienta un hormigueo semejante al que me inunda cuando pongo el punto y final a un texto.

También este tablón servirá para hablar de cine, manualidades, música... en fin, espero mostrarte el mundo desde mi pequeña ventana.

Un abrazo y nos vemos en línea.


Ana.