Meme... ¿primaveral?

martes, 26 de junio de 2012
¡Meses! Sin pasarme por aquí. Pocas o ninguna excusa, soy un desastre.
Y antes de que el sol se apoderara del cielo alicantino con la rabia que lo ha hecho, Elena Moraira, compañera en la antología Sueños de Navidad me propuso para un Meme primaveral. ¿Qué es un Meme? Un juego consistente en diez preguntas que has de contestar y nominar a otras personas a responder otras tantas que inventes.
Las nuestras, como no podía ser de otra manera, tienen que ver con la creación literaria y, aunque de primaveral ya no va a tener nada, nunca es tarde si la dicha es buena así que... allá van mis respuestas:






  1. ¿Cuándo empezó tu pasión por la escritura? Era muy muy pequeña. Desde niña siempre estaba inventando historias y, cuando aprendí a escribir, descubrí que si las anotaba me acordaría de ellas para siempre. El primer cuento "con pies y cabeza" lo escribí con ocho años, pero antes ya hacía revistitas con recortes, pasatiempos y canciones.
  2. ¿Con qué género te sientes más cómoda al escribir? Habitualmente con el chick-lit aunque debo reconocer que siempre me estoy proponiendo nuevos retos. He estudiado muchísimo la literatura inglesa del siglo XIX y, un día de estos me gustaría probar con un relato ambientado en esa época.
  3. ¿Cómo describirías tu rutina de trabajo? ¡Soy un caos! Me cuesta mucho establecer una rutina para escribir porque siempre se me cuelan otras tareas pendientes no relacionadas con la escritura. Sin embargo, cuando una historia me atrapa de verdad, suelo pasar horas y horas enfrascada en ella y ni me acuerdo de comer. Luego acabo con los ojos colorados y la muñeca hecha polvo pero... palos agusto no duelen.
  4. De todo el proceso de crear una novela ¿qué es lo que más te gusta? El momento de escribir, el primer borrador, cuando el torrente de ideas que llevas dentro fluye sin control y consigo dominar a la vocecilla criticona que ha de funcionar luego, a la hora de la corrección.
  5. Si alguien te dice que hay algo de tu novela que no le gusta ¿lo cambiarías? Depende quién y por qué lo diga. Si el cambio es justificado y descubro que le da más empaque y consistencia a la historia, puede que sí, cuatro ojos ven más que dos. Si, por el contrario, tiene que ver más con una valoración subjetiva, normalmente no lo haría porque para gustos, los colores.
  6. ¿Qué opinas de la auto publicación? Desgraciadamente, el mercado editorial está chungo no, lo siguiente, y siempre es mejor ver el sueño de una vida cumplido a vivir una continua frustración. Quizá con un autopublicación no se consiga el impacto con el que soñabas, pero es una buena manera de meter la cabeza y ser leída y ¿no consiste en eso?
  7. ¿Quién fue la primera persona a la que dijiste que te iban a publicar por primera vez? Mis padres estaban junto a mí así que se enteraron al mismo tiempo. Sin embargo, a la primera que llamé, hecha un manojo de nervios e hiperventilando fue a mi gran amiga y escritora Nuria Llop, que tuvo la paciencia de no colgarme y dejarme gritando sola.
  8. ¿Alguna vez has pensado en tirar la toalla? En general, no. Con historias determinadas, sí, muchas. De hecho, tengo muchos relatos sin acabar por eso mismo. Soy muy autoexigente y, si la historia que estoy contando no me fascina no creo que pueda fascinar a nadie y la descarto. Sin embargo, la necesidad de escribir siempre vuelve, tarde o temprano.
  9. ¿Qué consideras imprescindible para disfrutar de una historia? Sentir cierta empatía con los personajes o la situación que viven. Si no soportas a los protagonistas que son los que te van a llevar de la mano a lo largo de la narración, si sus vidas te importan un bledo, difícilmente vas a pasarlo bien. Estilísticamente, disfruto muchísimo con los diálogos bien montados, los que parecen de verdad y dicen más de lo que parece.
  10. ¿Cuál es tu próximo reto? ¡Acabar la siguiente novela! Tengo una pululando por las editoriales y en la que trabajo actualmente es una historia que de verdad, de corazón, creo que merece la pena ser contada y leída. Estoy impaciente por acabarla e intentar buscarle padrino.
Nada más, chicos, mandaría otras diez preguntas, pero la primavera se ha acabado y más de una compañera me enviaría a freír... (completar con algún alimento "freíble").
Besitos literarios,

Ana.

La deuda

domingo, 8 de abril de 2012

Ayer por la noche me acerqué a una película que en principio iba a ser un entretenimiento más, pero que resultó ser un BUEN entretenimiento de los que llevan mensaje y te dejan pensando un ratito después de verla.
Se trata de La deuda película norteamericana adaptación de una israelí que nos cuenta la historia de tres miembros del Mossad (inteligencia israelí) que a mediados de los sesenta son enviados a Alemania para capturar y extraditar a uno de los mayores criminales nazis. La película arranca, sin embargo, treinta años más tarde cuando su misión se estrena en forma de libro y reciben una noticia que remueve las bases en las que se han sustentado sus vidas: el criminal al que asesinaron... sigue vivo.
Me ha gustado el ambiente de la película, el reparto (sobre todo la conjunción Jessica Chastain - Sam Worthington) y la dosificación de la información, pero sobre todo el mensaje que subyace: ¿cuántas veces nos mienten los políticos/ fuerzas del orden? Y no me refiero a las miles de promesas electorales que se van por el retrete cada día, sino a las versiones oficiales de los grandes sucesos que recibimos.
Está claro que ya no vivimos en tiempos de Franco y que la censura ha pasado a mejor vida (aunque en la práctica todavía existan prejuicios sobre determinados temas), pero también creo muy clara la influencia de los medios en la reconstrucción de la realidad que nos rodea. La pregunta que plantea esta película es: ¿está justificado? ¿Una mentira es mejor que una verdad en determinadas circunstancias? ¿Quién y cómo puede decidirlas?
Los tres protagonistas de esta película responden a estas preguntas de manera muy distinta: fingiendo que nada ha pasado, sacrificando su felicidad por mantener las apariencias o luchando lo que queda de existencia por resarcir su error.
Desde luego, resulta un poco extraño que esta historia (israelí) nos la cuenten unos rostros como los de Helen Mirren o Tom Wilkinson (amén de los ya mencionados Worthington y Chastain), y tampoco he visto la versión original para saber si era necesario una revisión made in USA, pero el resultado no me ha desagradado en absoluto, más bien al contrario.

Uno para todos... ¡a tumbar la taquilla!

viernes, 6 de abril de 2012

Lo confieso: me pirra la obra en general de Alejandro Dumas y Los tres mosqueteros en particular. Disfruté muchísimo de su lectura y, aunque más de una vez les hubiera dado un capón a Athos y compañía por bravucones, Dumas sabía muy bien lo que hacía y consiguió que un novelón de 700 páginas se pasara en un suspiro entre tantas aventuras.
Cuando me enteré de que estaban preparando una nueva versión cinematográfica lo primero que me pregunté fue: ¿y qué van a mejorar? Los tres mosqueteros ha sido más que adaptada al cine (hasta en forma de spin-off con sus protas ya retirados en la genial El hombre de la máscara de hierro), así que dudaba un poco de que otra nueva versión fuera a suponer una novedad.
Luego llegaron las primeras noticias sobre el reparto y las primeras imágenes y me empezó a picar la curiosidad: Matthew MacFadyen es una de mis debilidades confesadas. Me gusta muchísimo cómo actúa, su voz profunda (tanto en versión original como el magnífico trabajo del actor de doblaje Alejandro García) y una humanidad que no sé si estará en sus ojos o en su sonrisa, pero que lo convierten en uno de los hombres más irresistibles que nunca he visto. Y a él se le añadieron Luke Evans (en fin, a las fotos me remito ^^), Ray Stevenson (que ya me llamó la atención en El rey Arturo), Orlando Bloom y el abominable (es que le tengo tirria, qué le vamos a hacer, siempre hace de malo) Christoph Waltz.
El primer trailer con un dirigible a toda máquina metiendo caña en el castillo de Buckingham respondió, por fin, a mi pregunta de qué de nuevo nos ofrecía esta versión: acción, escenas de las que dejan con la boca abierta y te impiden pensar durante un par de minutos en nada más.
Pero, ¡ojo! la película ofrece más que apabullantes efectos especiales: los personajes están bien dibujados, sobre todo la chulería de D'Artagnan aunque han cambiado muchas cosas de la obra original para simplificar la historia y hacerla más "vendible":
- Athos y su relación con Milady es distinta. Como en el libro y en el resto de adaptaciones, Milady es una espía de ida y vuelta pero toda esta subtrama está planteada y resuelta de manera muy diferente a la de Dumas.
- Adiós a la casa de los mosqueteros y al capitán de los mosqueteros... adiós en general a esta institución.
- Todo el tema de los diamantes del collar de la Reina también es diferente. Aquí es donde más han metido la pata (desde mi punto de vista). La actuación de los mosqueteros no se explica, es incomprensible para cualquier lector de la novela e incluso para los personajes tal y como están plasmados en la película. ¿El motivo? Se descubre dos minutos después de la sopresa final: habrá segunda parte.
Pese a todos estos cambios la película me pareció visualmente muy atractiva, los actores lo hacen de vicio (supongo que a Christoph Waltz no le hace falta mucha preparación para hacer de malo), tiene momentos divertidos (gracias en parte a Blanchet y a la chulería del jovencito D'Artagnan) y Orlando Bloom con sus modelitos metrosexuales, sus ojos pintados y su tupé de 30 cm es del todo cómico.
¿La recomiendo? Sí... aunque el final me ha dejado fría, fría... como un témpano.
A ver qué hacen en la próxima.

¿Una hada madrina?

viernes, 30 de marzo de 2012

Esa pregunta es la que se hace la pobre Julia cuando ve en los baños de señoras de la primera planta a una señora de punta en blanco y con los dedos cargados de anillos.
Os hablo de mi relato ganador de I Premio de Narrativa Romántica La Máquina China y del que paso a dejaros un fragmento.

Lady Ruth me dejó sorda de un silbido. Se había llevado dos dedos a la boca y todo su glamur había huido a la planta de sus pies.
—¡¡Pabloooo!! ¡Hijo, aquí!
—¡Ruth! —me quejé. ¿Cómo lo llamaba por su nombre? Era el Rey Gaspar—. Los niños…
Sí, los niños… o más bien la niña de la fila de delante, que miraba a Ruth con carita asustada,
supongo que más por el silbido que por el descubrimiento de la identidad secreta del Rey Mago.
—Es su nombre de pila —le explicó Ruth con desenvoltura—; ¿no creerías que alguien iba a ir por el mundo de hoy llamándose Gaspar, verdad, corazón?
A la niña empezó a temblarle la barbilla. Agarré a Ruth del brazo y la obligué a dejarla en paz.
—¡La has traumatizado!
—Estos niños de hoy en día…—chistó con la lengua— sí que se traumatizan por poco… ¡¡Pabloooooooo!!
El Rey Gaspar-Pablo miró hacia donde estábamos. Entornó los ojos intentando ver algo, pero el foco de luz lo cegaba y acabó encogiéndose de hombros y negando con la cabeza.
—Bueno, al menos sabe que hay alguien aquí que lo conoce… —Se dejó caer en la butaca como si su misión hubiera finalizado. Le daba igual que faltara un rey por salir—. ¡¡Herminia!!
¿Se puede saber qué te pasa?
Dejé de mirar a Pablo que, hasta con media cara tapada por la barba y otra media por la peluca,
estaba monísimo y me volví hacia mi madre. Lloraba como una magdalena.
—Nunca me llevaron a ver a los Reyes, nunca, nunca…

Me quité las legañas

miércoles, 28 de marzo de 2012
Como cada mañana, es verdad, pero también se las he quitado a este blog. A la espera de que tenga toooda una mañana disponible para perderla en rememorar mis conocimientos básicos en photoshop, la cabecera es lo único que falta por renovar.
Espero que os guste el nuevo diseño, pero sobre todo que os guste el contenido.
Para inaugurar esta nueva máscara he decidido hablaros un poco de la que es mi heroína particular, la autora que me ha hecho soñar desde que con doce años descubriera su primera novela y a la que he dedicado muchísimas horas de estudio, alguna que otra lágrima de pura frustración y más de una cabezada de puro agotamiento mental: mi queridísima y admiradísima Jane Austen.
Cuando me preguntan cuál de sus novelas es mi favorita, siempre me ponen en un aprieto porque todas ellas tienen algo que me hace estremecer de pura admiración cuando la estoy releyendo, pero es cierto que a Orgullo y prejuicio y Emma les tengo un cariño especial. La primera por haber sido mi toma de contacto con Jane, mi tema de tesina y por haberme presentado al héroe romántico por excelencia: Mr. Darcy. La segunda, porque contiene la mejor y más apasionada escena romántica de Austen, impresionante por lo mucho que a Jane le costaba expresar públicamente sentimientos amorosos y por cómo en esta ocasión supera todo recato. Mr. Knightley siempre ocupará un rincón especial en mi corazón.

Por Navidades, me pedían en el foro literario en el que participo, que escribiera un artículo sobre la importancia de la familia en la obra de Austen.
Para cerrar este pequeño homenaje y poner broche de honor a este renacimiento bloguero, os dejo el enlace de la revista on-line donde lo publicaron.
Espero que os guste :)

http://revista.abretelibro.com/2012/03/improcedentes-y-necesarias-las-familias.html

De vuelta (y vuelta)

lunes, 26 de marzo de 2012
Hace meses que no escribo nada y eso que han pasado bastantes cosas:

- La presentación de Sueños de Navidad y su puesta a la venta en diciembre me dejó momentos muy emotivos y ver cumplido mi sueño (aunque ahora queda, como Gracia nuestra increíble bibliotecaria y una de mis mejores amigas me recordó, la presentación de la primera novela individual).

- Aunque sigo en baja forma narrativa, he perfilado algún que otro relato corto y me han publicado uno de ellos en el libro El Monte XII, publicación anual sobre la Semana Santa aspense.

- He estado rodeada de grandes novelas y geniales películas (intentaré dejar constancia de las que más me han llegado en próximas actualizaciones).

Así que la vida sigue y estoy de vuelta por estos lares. A ver si consigo ser un poco más constante y venzo la terrible procrastinación del escritor.

Abrazos,
Ana.

Cruce de destinos

domingo, 20 de noviembre de 2011


Escrita y dirigida por el cómico Ricky Gervais (el jefe tartaja en Noche en el museo y el dentista capullo de Me ha caído el muerto) y por Stephen Merchant (compi suyo en la serie Extras y guionista de The Office), Cruce de caminos (Cemetery Junction en versión original) cuenta la vida de unos amigos a principios de los setenta en un barrio de la ciudad inglesa de Reading. Freddie, Bruce y Snork se dejan llevar por lo que el mundo espera de ellos, la comodidad de unos trabajos que no les llevan a nada pero los mantienen ocupados y las juergas continuas que acaban con más que habituales visitas a la comisaría. Los tres están en esa edad en la que la casa familiar se queda pequeña, el barrio de toda la vida parece haber encogido varias manzanas y asfixia y la dirección de su vida los preocupa aunque no abran la boca.
Freddie lo tiene claro: no quiere acabar como su padre, trabajando en una fábrica para mantener a una familia en la que reina el silencio y las broncas continuas entre padres e hijos (sorprendentemente entre la abuela de Freddie y su hijo, es decir, el padre de Freddie). Por ello, se rompe los cuernos como vendedor puerta por puerta de seguros. No cree en su trabajo, no le gusta engatusar a buenas personas, pero le pone empeño cada día.
Bruce está desencantado. Trabaja de sol a sol en la misma fábrica que el padre de Freddie y vive con su padre, de baja y afincado perpetuo en el salón frente al televisor. Bruce lo odia, no le perdona que no hiciera nada cuando su madre los abandonó para largarse con su amante. Paga sus frustraciones con el primero que le lleve la contraria y sus puños han conocido ya muchas caras.
Y Snork... gordito, gafotas y proyecto de graciosete sin gracia ninguna. Trabaja en la estación Cemetery Junction y tiene el don de decir siempre lo menos apropiado. Se refugia en mujeres inventadas para no enfrentarse a la realidad.
A ellos se les une Julie, amiga de la infancia de Freddie e hija de su actual jefe que, por ser chica y provenir de una familia conservadora, aún lo tiene más difícil para reafirmar su identidad y encontrar su camino.
Con unos personajes con los que me he sentido cercana, un guión sin grandes aspavientos pero que no deja de fluir constantemente y el apoyo de unos secundarios de lujo (Ralph Fiennes, Emily Watson, Matthew Goode y el propio Gervais), Cemetery Junction es una buena película sobre el proceso de convertirse en adultos.