Toledo. Ciudad del Greco

lunes, 9 de junio de 2014
La puerta principal de la catedral, majestuosa.
¡Buenas!
Tras una semana ausente por cuestiones que escapaban a mi control (básicamente, agotamiento mental debido a las estresantes semanas de exámenes en la academia donde trabajo), os traigo una entrada diferente a lo que suelo acostumbrar aunque, eso sí, llena de cultura y buenas vibraciones como intento transmitiros en cada una.

¿Quién no ha oído hablar del IV centeranio de la muerte del Greco, el gran pintor del siglo XVI / XVII que convirtió Toledo en su ciudad fetiche?

Greca pensativa.

Habríais de vivir en una burbuja (o demasiado pendientes solo del Whatsapp) para no haber visto en la tele, oído en la radio o leído en prensa alguno de los múltiples spots con que nos han bombardeado para recordarlo.


Fuera de las murallas que protegen el casco antiguo.
No soy muy fan de este tipo de conmemoraciones. El hecho de que se conmemore algún autor u obra y todos nos recreemos en ellos como borreguitos no va mucho conmigo, que ya tengo los gustos bastante definidos (para una cosa que tengo clara en mi vida...). Sin embargo, cuando en el club de lectura Té con Tagore (tenéis el link por algún lugar de la columna derecha) se propuso hacer una visita relámpago a la ciudad que acoge las grandes exposiciones diseñadas para el evento del Greco, no supe ni quise decir que no. Hacía tanto que no viajaba... y a Toledo, nada menos, con la de veces que he estado allí (literariamente hablando) y las ganas que tenía de pisarla (físicamente hablando, esta vez)...

Vistas desde la escalera mecánica que sube a lo alto del Alcázar.
Dicho y hecho, antes de que me diera cuenta el último fin de semana de mayo había llegado y, con él, nuestro viaje a la antigua tricultural capital española.
¿Qué os puedo contar?
Las puertas para entrar en la antigua Toledo. Nos detuvieron unos manifestantes de CCOO.

Divina.

Y no puedo encontrar un adjetivo que la describa mejor porque, no en vano, en ella se dieron la mano tres culturas y, por tanto, tres dioses diferentes pero iguales al mismo tiempo: cristianismo, islamismo y judaísmo se dejan notar en los diferentes barrios del casco antiguo convirtiéndolo en algo realmente inolvidable. Las tres culturas pugnaron por erigir los edificios más bonitos y todo ello no hace más que redundar en la belleza de la ciudad. Es, como se hizo habitual decir entre los amigos que viajamos juntos, "una pasada".

Una de las impactantes fotografías de la exposición "Toledo contemporánea".
Atardecer en la plaza del ayuntamiento y de la catedral.
Arquitectura sefardí en el barrio judío.
El Greco en todo su esplendor en el interior de la catedral toledana.




En el jardín de la casa del Greco.
No os quiero aburrir con una crónica detallada de nuestros dos días en Toledo (para más información sobre las preciosas exposiciones: http://www.elgreco2014.com/) porque ni a vosotros os iba a interesar demasiado que me enrolle con anécdotas de gente que no conocéis, ni a mí me gusta airear demasiado mi vida privada por las redes pero, si he decidido hacer una parada en Toledo y dedicarle esta entrada es, simplemente, para animaros a visitarla, ahora o cuando se pase el boom del Greco (a siete personas de aspecto "no-guiri" tuve que preguntar hasta dar con un toledano... que no sabía dónde estaba el museo que le pregunté), cuando os dé la real gana. Pero no os privéis de la visión de su catedral (ni por dentro ni por fuera), de sus mezquitas y sus sinagogas; pasead por sus callejuelas empedradas al atardecer de un día cálido con el sol todavía entibiando vuestros brazos y dorando las fachadas de las casas; disfrutad de sus perdices y sus toledanas, del jamón ibérico puro de su local salmantino y de la subida en una interminable escalera mecánica hasta lo alto del Alcázar...

No viajo más a menudo porque mi escueto salario no da para más, pero esta escapada, aunque desmontara mi economía, mereció muchísimo la pena.
Tengo el corazón dividido y una pequeña parte de mí quedó en Londres, otra en Barcelona y, ahora, otra se ha instalado en Toledo.

Feliz tarde,

Ana.

Aranmanoth, Ana María Matute

lunes, 26 de mayo de 2014
Dedico esta entrada a mi hermana Noelia, porque nadie como ella ha vivido con tanta intensidad esta historia de amor, traición y muerte.
Uy, ya os he adelantado parte de esta crítica... en fin, hago enmienda de conciencia y, os advierto, por si no lo habíais intuido, que en esta entrada me dispongo a redactar sobre una de las novelas que más marcó mi adolescencia, que se convirtió en algo así como un mito, una historia llena de magia que había permanecido reguardada en un rinconcito de mi corazón hasta que hace unos días la releí con motivo de la próxima reunión del club de lectura al que pertenezco. ¿Que debería no haber vuelto a ese lugar mágico porque suele ocurrir que con el paso del tiempo la vida nos cambia y, con nosotros, varían nuestros gustos literarios? ¿Que era más que posible que el Aranmanoth (Noelia y yo siempre lo pronunciamos como palabra esdrújula: Aránmanoth, si se escribiera en nuestra lengua) que yo recordaba distara del real? Pues sí, claro que cabía esa posibilidad mil veces acaecida. No en vano un señor muy sabio de cuyo nombre no me acuerdo por más que quiera dijo aquello de que una persona jamás se baña en el mismo río dos veces...  Pero también hay que tener en cuenta que fui yo misma la que propuso su lectura en el club, de modo que sí, yo me lo busqué. Y sí, en cierta medida, mis recuerdos de Aranmanoth se han desdibujado para reemplazarse por otros nuevos, pero no por ello peores. 
Mi relectura de esta novela me ha reencontrado con mi yo más juvenil, he comprendido por qué me gustó tanto y descubierto aspectos que, en mi ignorancia (pregunta retórica a mí misma: ¿cómo podía ser taaaaan cortita?), me habían pasado por alto. En pocas palabras, no solo he redescubierto la novela, sino a mí misma, a la Ana del pasado.
Y el resultado ha sido esclarecedor.
...
...
¿Pero queréis o no saber más sobre Aranmanoth?
Ya no me enrollo más.


Aranmanoth (publicada en el año 2000) es una novela cortita (o cuento más bien largote) ubicado en una Edad Media ficticia y mágica (el protagonista, el chico que da nombre a la historia, es un ser mágico nacido de la unión de una ninfa y un aspirante a caballero) en la que se nos relata la vida de Orso, un caballero de buen corazón pero subyugado por la fidelidad que le debe a su señor, su jovencísima prometida, Windumanoth y, el que realmente es germen de todo lo demás: su hijo Aranmanoth. Orso debe partir a asustar a unos cuantos pueblos y matar algún que otro sublevado (lo de siempre cuando servías a un conde en la Edad Media) y deja a Windumanoth, todavía una niña y ya obligada a ser una esposa, al cuidado de Aranmanoth, sin sospechar que de la sincera y profunda amistad que une a los niños al amor más puro solo hay un paso... el del tiempo.
Los niños crecen y con ellos sus sentimientos.
 
No diré más porque no quiero desvelaros lo mejor de la historia y porque, con lo que ya os he contado, me basta para que me creáis cuando os digo que esta novela habla de mucho más que de las idas y venidas sentimentales de un puñado de personajes en un inventado pasado. Ana María Matute nos ofrece una metáfora, casi una alegoría sobre la amistad, el amor, el honor, la fidelidad y la traición, elementos que van más allá del tiempo y que, por ello, en el fondo da igual dónde los ubiquemos. La autora nos ofrece una interpretación del ser humano, del paso de la niñez a la juventud y de la inocencia al conocimiento. Ese es su punto fuerte, más allá de su componente histórico o su vertiente mágica: en su brevedad se contiene toda una interpretación del mundo.
Sin embargo, si ya puestos a interpretar las grandes pasiones humanas, nos cuentan la historia aderezada con preciosas imágenes y un mundo al mismo tiempo idílico y aterrador como era aquella Edad Media donde ya se refugiaron los poetas románticos, el resultado no puede ser más emocionante y preciosista.
 
¿Alguna pega que ponerle a la señora Matute? No diré que es muy corta porque, para obra alegórica larga y ambientada en la Edad Media puedo leer Olvidado rey Gudú. Tampoco mis diferentes interpretaciones o sensaciones hacia la novela pueden ser motivo de queja porque Ana María Matute bien podría alegar que debo quejarme al tiempo o a mi ingenuidad (si os animáis finalmente a leerla y queréis saber qué es lo que no entendí la primera vez, preguntadme y os envío un mail con mi avergonzante secreto).
 
Sí tengo, no obstante mi derroche de entusiasmo, una pega, un pero, y es el exceso de adjetivización en determinadas escenas. Me ha parecido demasiado recurrente el uso de símiles (y no creo que fuera realmente necesario para crear la atmósfera mágica tanto "como", sinceramente), aunque entiendo que hay lectores que podrían alegar que sin tanta floritura no sería lo mismo, el mundo creado no sería tan expresivo y preciosista. Lo acepto, pero no lo comparto. A veces, menos es más, incluso cuando hablamos de lenguaje poético o especialmente entonces.

En resumen, la experiencia de relectura no ha podido ser más enriquecedora. Aranmanoth y yo hemos envejecido bien juntos y me ha emocionado descubrirle un trasfondo que se me pasó por alto. La primera lectura fue la de la historia fantástica y amorosa. Esta otra, la de una joven que es más consciente del mundo en el que vive y de cómo éste puede estar oculto hasta en la historia más fantasiosa.

Sin más, os recomiendo esta historia y espero con ilusión vuestros comentarios.
Besos,
Ana.

El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea

miércoles, 21 de mayo de 2014
Buenas tardes, lector@s. Después de meses de silencio, me propongo, una vez más, reactivar este blog a base de críticas sobre libros y pelis y alguna que otra miscelánea de cosas que crea interesantes para compartir con todos vosotros.

En esta ocasión y teniendo en cuenta la astenia primaveral que hace estragos año tras año en cientos de nosotros, pobres peleles de las hormonas y los cambios estacionales, os propongo una lectura fresca y divertida para desengrasar los músculos de la risa y despejar las cabezas demasiado pensantes. Se trata de El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea, primera novela de un autor francés de origen español (Romain Puértolas, de ahí su apellido castizo), novela que llegó a mí unos días después de Sant Jordi gracias a la generosidad de una de mis mejores amigas, Nuria Llop (¿os suena su nombre?, bueno, es que es escritora también... os hablaré de ella y su increíble novela en otra ocasión).

Debo confesar que esta novela estuvo en la librería de mi pueblo a los pocos días de su publicación y que, aunque la portada llamó mi atención, el título extremadamente largo me sonó a intento de aprovechar el tirón de Jonas Jonasson (ya sabéis, el autor de El abuelo que saltó por la ventana y se largó y de La analfabeta que era un genio de las matemáticas), mientras que su sinopsis (consulté en la web de la editorial nada más llegar a casa) me pareció demasiado "safieresca" para mi gusto (acabo de inventar ese adjetivo, pero os lo presto si queréis referiros a cualquier cosa que copie el estilo del escritor alemán David Safier). Por todo ello, no entraba dentro de mi lista de prioridades leerlo ni, mucho menos, comprarlo.

Sin embargo, escuché por casualidad una entrevista que le hizo al autor Carles Francino en "La ventana" en la Ser y confieso que el chaval (es jovencísimo, tiene mi edad o un año menos) me gustó. Me gustó cómo defendía su novela siendo consciente de que no es más que un divertimento pero estando totalmente orgulloso de ello. En esta cultura en que vivimos inmersos donde el humor está tan infravalorado a nivel crítico tanto en las novelas como en las pelis, me atrajo la manera en que este chico se decantaba por hacer algo pretendidamente descacharrante y lo defendía como si hubiera escrito la mayor tragedia después de Hamlet.

Con su nombre ya fijado en mi memoria, su novela salió a colación en uno de los kilométricos mensajes que comparto con la mentada Nuria y una serie de casualidades con pinta de destino despistado llevó a mi amiga catalana a toparse con Romain el día del libro y poder tenderle el ejemplar que había comprado para mí para que lo dedicara.

Pero vayamos al grano, ¿de qué va esta novela? Bueno, su título es bastante descriptivo, pero os haré un pequeño resumen de los rasgos generales de la obra (nada de spoilers, tranquilos, son lo que más odio en el mundo mundial):
El indio Dhjamal Mekhan Dooyeghas aterriza en Francia con un billete de cien euros falso y un firme objetivo: comprar una cama de clavos en el primer Ikea que encuentre. El buen hombre (por decir algo, ya lo conoceréis y veréis que bueno lo que se dice bueno... ejem) no ha planeado qué comerá en ese viaje relámpago a la capital gala ni dónde dormirá, pero es un tipo con recursos y, en última instancia, en esas monstruosas tiendas suecas hay cientos de camas libres, ¿verdad?
El aparentemente sencillo plan de Dhjamal se complicará cuando unos empleados interrumpan su placentera noche y tenga que esconderse en un armario para que no lo pesquen... y el armario comience su andadura camino de Reino Unido hacia otra tienda Ikea.
Francia, Inglaterra, España, Italia... en un par de días nuestro protagonista se verá inmerso en una ruta por los "bonitos países" (como llama Mohamed, un inmigrante que conocerá por el camino a Europa) en la que, además de luchar para mantenerse de una pieza, Dhjamal conocerá a personas maravillosas que lo llevarán a replantearse toda su vida.

¿Qué me ha parecido? He disfrutado de esta novela ligera (se lee en un pis-pas y su prosa fluida y coloquial permite una lectura relajada) que consiguió que sonriera un buen puñado de veces y que riera en alguna que otra ocasión. En realidad, Puértolas nos ofrece casi una fábula, un cuento bienintencionado que esconde una crítica feroz a esos "bonitos países" y la manera en la que tratan a sus inmigrantes. Lo que más me ha gustado de ella es dicha crítica, la forma sutil, pero evidente al fin y al cabo, con la el autor nos obliga a ponernos en la piel de un inmigrante ilegal y comprender la crudeza de su situación. Primero, son estafados por mafias en su país de origen, para ser luego tratados como una patata caliente por el país europeo al que van a parar y sufrir peregrinaciones bochornosas por media Europa cuando los diferentes encargados de aduanas los arrojan de un país a otro y cierran los ojos a sus ilusiones rotas.
En cuanto al humor y las promesas de reír a carcajadas y demás que nos venden en la contraportada... aquí sí le veo mucho de deuda a David Safier. A pesar de provenir de países distintos (francés Puértolas y alemán Safier), su humor es sumamente parecido porque el francés recurre al mismo tipo de bromas "blancas" que el alemán. En ese sentido se nota la intencionalidad super-ventas que rondaba la cabeza del joven autor francés cuando se sentó a escribir. La mayor diferencia entre Safier y Puértolas está en el tema que trabajan: normamente Safier está muy interesado en la identidad, en el alma de sus personajes, así como en la familia (en pocas palabras: el amor, hacia uno mismo o los que lo rodean), mientras que Puértolas se centra en el ya mencionado tema de la inmigración ilegal.
Pero sí, ambas novelas están cortadas por el mismo patrón. Uno que ha resultado gustar muchísimo en toda Europa (a las cifras de ventas me remito) y que quizás no nos dejen con la sensación de haber leído una gran obra de arte, pero sí con una sonrisilla en los labios y una moralina que somos libres de aceptar o no. En mi caso, esta novela ha llegado en el mejor momento posible y creo que por ello guardaré un grato recuerdo de ella (además de por ser un regalo y por la dedicatoria del autor, of course).

¿La recomiendo? Si te gusta Safier o quieres humor blanco (para toda la familia, excepto por la manera en que Djhamal se ganaba la vida en India cuando era un crío...), sí. Si, por el contrario, este tipo de novelas de happy end y moraleja incorporada no son de tu agrado, posiblemente ésta se te atragante un poco.

Con esto me despido, os deseo felices lecturas, algún comentario si os ha gustado la entrada y/o la novela y quisiera dar las gracias a Nuria por haberme regalado unos ratitos llenos de sonrisas.
¡Hasta la próxima, lector@s!

Cambios

sábado, 28 de septiembre de 2013
Ha pasado tanto tiempo desde la última entrada, y tantas cosas en ese lapso de silencio bloguero que, realmente, no sé muy bien cómo enfocar esta entrada y pasar directamente a hablaros de libros me parece casi casi demasiado brusco.
Para ser muy breve, y porque tampoco creo que los vericuetos de una vida normal y corriente como la mía pueda interesaros durante más de cinco minutos, os resumiré esos cambios a los que aludo en el título de la entrada y que, de alguna manera, han ido postergando mis entradas, acicateando mi pereza para postear o, directamente, impidiéndome estar conectada:

  1. Mi novela me ha costado sudor y dolor de muñeca (lágrimas no, esas ya las gasté con la dichosa tesina hace unos veranos) pero, por fin, la terminé y presenté al concurso de novela de Círculo de Lectores. Ahora toca tener muuuuucha paciencia y esperar que el jurado la lea y que decida si pasa la "primera ronda" o no y si el jurado popular (formado por abonados al Círculo que se presenten voluntariamente como jurado) tendrá la oportunidad de leerla y opinar sobre ella. Cruzaré los dedos por mi pequeña, la obra que más me ha costado escribir hasta la fecha y de la que más orgullosa me siento.
  2. (Relato por orden cronológico). Nos subimos a la casa de campo que tenemos a las afueras del pueblo y me quedé sin internet. La desintoxicación me vino en cierta medida bien, pero he estado descolgada del "mundo moderno" hasta hace cuatro días, que son los que llevo en casa.
  3. Con todo el dolor de nuestro corazón, llegó el momento de decir adiós a Noa, mi hermana del alma, mi compañera de aventuras y la reina de una parte de mi corazón que, desde entonces (hace doce días), late descompasado. El duelo está siendo duro, la oigo aunque sea imposible, cualquier sombra de reojo me parece ella... y, sobre todo, la siento conmigo, en todo momento.
Suficiente.
No sé si habréis tardado cinco minutos o más en leer esta entrada pero, ahora sí, me siento lista para seguir con las recomendaciones de libros, los comentarios de cine y demás cosas que suelo colgar por aquí.
Empecemos por algo sencillo: ¿habéis visto o leído algo este verano que merezca la pena?
Personalmente os dejo dos recomendaciones.

LIBRO: El mayor Pettigrew se enamora, Helena Simonson (Salamadra).
PELÍCULA: Efectos secundarios

La fiesta del cine español

domingo, 17 de febrero de 2013
¡Bienvenidos, premios Goya!
Todos los años, desde hace ya unos bastantes, sigo en televisión la gala de los premios del cine español. Algunas veces han sido galas infumables y mortalmente aburridas (lo siento Concha Velasco, la tuya fue soporífera, pero al menos esta noche te dan el Goya de Honor), otras han sorprendido por su carga política (aquella presentación de los "animalarios" San Juan y Toledo), otras han estado cargadas de humor (Buenafuente o Eva Hache, que repite), pero en todas, todas se ha visto valorado lo mejorcito de nuestro cine aun con ausencias más que notables o quinielas que nunca dan el pleno al quince.
Esta noche, vuelven a ser los Goya.
Y como no habrá "película de la semana", os dejo con algunas recomendaciones. Todas comedias, que para dramas ya tenemos el día a día (y hoy es domingo, habrá que despedir la semana con una sonrisa). Eso sí, todas españolas, eah.


El otro lado de la cama
(fue mi película fetiche muuuchos años y la que me hizo "enamorarme" de Alberto San Juan -de Alterio ya venía enamorada de niña-)



Días de fútbol
(Hay dos películas que me sé enteras de memoria: La momia y ésta. Lo mejor es que cada vez que la veo es como si fuera la primera y descubro nuevos detalles que pasaron desapercibidos)


 
Amigos
(Yo creía que tras Días de fútbol no me reiría nunca tanto con una peli española... Me equivocaba)


 
Café solo o con ellas
(A ver, ¿que no es una maravilla? Pues no, pero nada más por Terele Páez y Diego París, merece la pena verla)
 


Cha cha chá
(Qué de buenos recuerdos me trae esta peli. Fue de las primeras que fui a ver al cine del pueblo y recuerdo muy bien lo mucho que me entusiasmó. El tirón alfa, ya se sabe ;) )

 
Di que sí
(Otra que vi con amigos en el cine y me desternillé. Es que, ver a Millán en la playa con esas pintas o a Segura de corazoncito... no tiene precio y menos con un amigo guasón al lado que le saca punta a todo)
 


8 citas
(Tiene historias mejores que otras, pero como hay varias que son muy muy divertidas, compensa a las otras)


 
Al final del camino
(Algunos gags le sobran, pero está claro que Malena y Fernando tienen muy buena química, y Fernando mala puntería al tirar piedras)



La torre de Suso
(No es tan comedia como las otras, pero me pareció una película muy emotiva que merece mucho la pena ver)


Nada en la nevera
(Una peli que me costó horrores conseguir y que siempre consigue que acabe con los ojos húmedos... ¡de la risa! Genial pareja Coque y María aunque dicen que en la vida real no se soportaban)
 

 
Promoción fantasma
(Qué guay, una peli española de adolescentes que no es una guarrada como Fuga de cerebros. Me encantó el reparto y la historia)


Crimen ferpecto
(Si te apetece sufrir y reír al mismo tiempo, esta es tu peli. Álex de la Iglesia en estado puro)


Los lobos de Arga
(Ya lo comenté en otro post, que me encantó porque se toma a cachondeo lo que en USA se están tomando taaaaan en serio y tan "en ñoño" -léase saga Crepúsculo- y aquí os dejo una instantánea de la cuadrilla protagonista -pero falta el perrito-)

 
7 minutos
(Fui al cine con mi mami y mi hermana para ver esta comedia que me hizo sentirme taaaan identificada con Nerea. Ains...)


El oro de Moscú
(Una comedia de corte clásico para reír y no parar)


Que se mueran los feos
(También tiene gags que se las traen pero... ay ese Julián López qué bien lo hace)


Torapia
(Una locura de película, muy pasada de madre y que, por eso mismo, funciona si no te la tomas en serio)



Mujeres al borde de un ataque de nervios
(Genial Almodóvar y genial Carmen Maura. No puedo esperar por su Los amantes pasajeros)



No me pidas que te bese porque te besaré
(Me repatea un poco la obsesión de Albert Espinosa por las pajas -tiene un trauma no resuelto, ahí hay trabajo para un buen psicólogo- pero la peli es muy tierna en algunos aspectos y, con solo su primera frase, supe que me iba a gustar)


Primos
(Esta es  mi favorita. Para reír, para extasiarte con las interpretaciones, para disfrutar de un guión magnífico..., no se me nota que adoro a Sánchez Arévalo, ¿verdad?)

 
Nada más por hoy, solo matizar que estas son las comedias que más me han gustado a mí personalmente, que no he añadido alguna como Fuga de cerebros porque me pareció bastante insultante en algunos aspectos y que hay otras que no he podido añadir porque, obviamente no las he visto. Hay quien dice que nuestro cine peca de flojito (otros son menos condescendientes con sus apelativos), pero cada vez me gusta más. Hay propuestas muy interesantes hechas con la mitad (o menos) de medios que las de Hollywood y si comparamos, tampoco es que éstas sean todas unas joyitas. Por eso, sean mejores o peores, las pelis que he reseñado me gustan porque en su momento me hicieron sonreír, me levantaron el ánimo y... ¿no es genial en los tiempos que corren?
 
Saludos cinéfilos.

Películas que dejan huella

sábado, 26 de enero de 2013
Buenas noches. En los últimos días, he visto un par de películas que me han gustado especialmente y que, debido a que no son los típicos estrenos mediáticos hollywoodienses, han pasado bastante desapercibidas por las carteleras españolas. Como me encanta el cine, me encanta descubrir pelis que casi nadie o muy poca gente conoce, y quisiera compartir con vosotros estos dos descubrimientos (y, ya de paso, hablaros de uno de mis directores favoritos, el increíble Wes Anderson).

Descubrimiento nº 1: 50/50
 

Llevo años siguiéndole la pista al actor norteamericano Joseph Gordon-Levitt y, aunque en un principio se me acusara injustamente (mirada mosqueada a mamá) de que me gustaba únicamente por su más que parecido con el desaparecido y muy querido por mi parte Heath Ledger, he decir que este chico no hace más que sorprenderme (para bien) y que poco a poco se está construyendo una carrera sólida y muy interesante que incluye títulos más "vendibles" (como la última entrega de Batman u Origen), con otros menos mediáticos pero muy muy recomendables (entre ellos 50/50).
¿Quieres saber quién te quiere de verdad? Ten cáncer.
50/50 es una comedia dramática (más dramática que cómica) sobre un joven de 27 años (Adam, interpretado por Levitt) al que diagnostican un cáncer muy agresivo de espalda. "¡Menuda diversión!", pensaréis, y sí... tenéis parte de razón, pero lo magnífico de esta peli, lo que me ha llevado a querer recomendárosla y buscar información sobre ella y su proceso de grabación es lo realista que resulta. No es una película que busque la lágrima fácil, no esperéis ver un dramón de sábado por la tarde en la tres porque no lo es. El director, Jonathan Levine, nos ofrece un retrato libre de sentimentalismos y tremendismos sobre cómo en circunstancias extremas, en este caso la enfermedad de Adam, nuestras vidas dan un giro de 180º y paradójicamente, el dolor o el miedo que nos ciega, nos hace también ver de manera diáfana lo que de verdad vale la pena. De la mano de Adam y su proceso de lucha contra la enfermedad, descubrimos sobre la verdadera amistad, el amor, la capacidad de resilencia (ese término que últimamente utilizan tanto en psicología y se refiere a nuestra capacidad para sobreponernos), la familia y la necesidad de vivir cada momento como si fuera el último.
Adam y sus padres en la consulta del médico.
De nuevo os daré la razón si me decís que vuelvo a sonar a cliché "sobremesero" pero no es así porque en 50/50 se mezclan las dosis justas de humor (o media sonrisa), realismo, unos diálogos y escenas que están perfectamente meditadas y, solo cuando es realmente necesario, unos momentos realmente conmovedores, de los que más que hacernos sentir pena nos ponen el nudo en la garganta gracias, sobre todo, a la logradísima interpretación de Gordon-Levitt y unos consortes que también parecen "creados" para sus papeles: Anjelica Houston como sufridora madre, Seth Rogen como amigo graciosete con más trasfondo del que aparenta o Anna Kendrick, que está llamada a hacer grandes cosas si sigue en esta línea que ya emprendió con Up in the Air.
Una película que, como digo en el encabezado de esta entrada, me ha dejado huella y no puedo más que recomendaros.


 
Descubrimiento nº2: Moonrise Kingdom
 
Hablar de descubrimiento en este caso es una soberana mentira. Una de esas que hacen que ahora mismo mi nariz se choque con la pantalla del portátil dificultándome bastante la tarea de seguir tecleando. A Wes Anderson lo sigo desde 2001, es uno de mis directores favoritos y sus películas siempre son motivo de alegría y regocijo interior para mí, así que por eso os digo lo de mentira...
Pero quizá para alguno de vosotros sí lo sea porque Anderson es un director muuuuy peculiar (su universo es claramente reconocible, no hace cine comercial y sus películas son, cuanto menos, "especiales") y porque, normalmente, sus pelis no copan precisamente los multicines españoles.


Suzy y Sam, ¡se quieren!

En este caso, la peli de la que os hablo, su último film, es la historia de un amor preadolescente entre un jovencito scout y una observadora niña con las manos un tanto largas (ver film).
Con un reparto lleno de viejos conocidos (Bill Murray o Jason Schwartzman) y otros que se unen gustosamente a la familia andersiana (Bruce Willis, Frances McDormand, Tilda Swinton, Harvey Keitel y un genialmente sentido Edward Norton), Moonrise Kingdom nos transporta a una pequeña islita donde un narrador con pinta de gnomo (guiño a la indumentaria de sus buceadores en La vida acuática) nos avisa de que en tres días se va a producir una terrible inundación. Con esas 72 horas de margen, acompañamos a un par de niños que se han enamorado, Suzy y Sam, en su aventurera huída: Suzy, de unos padres que no la comprenden, ni se comprenden a sí mismos (el letrado matrimonio formado por Murray y McDormand) y que viven en una casita de muñecas a tamaño real donde la incomunicación es la norma, y Sam de un campamento de scouts donde todos los niños le son hostiles.
A partir de esta premisa, Anderson hace lo que mejor se le da: crear un mundo pintoresco muy muy personal  de colores vibrantes, música de las que se quedan en la cabeza y diálogos en los que demuestra cómo los niños a veces son más adultos que los mismos adultos.
Me ha encantado esa confrontación entre el mundo infantil y el adulto: el primero estructurado y regido por una lógica aplastante; el segundo, lleno de relaciones frustradas y normas rígidas incapaces de permitirles la felicidad.
Los atribulados adultos.
Además, los actores están muy muy bien (no sé qué tendrá Wes que saca lo mejor de todos sus actores) y especialmente me ha gustado la interpretación de la pareja de niños así como de Edward Norton y Bill Murray (¡qué estilismos, por favor!).
Por otro lado, Wes firma siempre sus guiones (de ahí en buena medida que su universo sea tan personal e inequívoco) y este ha sido nominado por la Academia a Mejor Guión Original. La competencia será feroz, pero creo que se merecía la nominación.
En fin, ¡una delicia!

Y hablando de Wes y de lo mucho que adoro el universo de este hombre, no quiero despedirme sin, como os he anunciado antes, recomendaros otras dos joyitas de la casa:


LOS TENENMBAUMS (THE ROYAL TENENBAUMS)
The Royal Tenembaum es la historia de una familia de niños prodigio que, "gracias" a la educación que reciben de sus padres, acaban convertidos en una cuadrilla de desgraciados. Así, como suena. El reparto vuelve a ser de autentísimo lujo y el guión lo firmó a la limón con mi querido Owen Wilson.
Es una película muy original, con momentos en los que te ríes aunque la historia que te cuenta es cruda y su banda sonora, basada en un sempieterno "Hey, Jude" de los Beatles, es inolvidable. Fue la película que me enganchó a Wes Anderson y una de las que veo cada cierto tiempo.


Los Tenenbaums cuando todavía eran felices.



VIAJE A DARJEELING
A Wes le gusta que sus personajes posen en los carteles promocionales. Otra marca de la casa ;)

Y, ¿qué decir de Viaje a Darjeeling? Qué es una gozada (y siento que me repito un poco en esta entrada), qué el trío protagonista está inmenso, inconmensurable, y que Wes lo vuelve a hacer: contar una historia de lo más pintoresca en la que los diálogos son brillantes y los colores... ¡también! Como anécdota, Bill Murray vuelve a aparecer, aunque sea en forma de nostálgico aparte y Anjelica Houston vuelve a su papel de matriarca que tanto ha interpretado para Anderson.

Tres hermano con una misión.

Hasta aquí mi entrada de hoy (que ya os he aburrido bastante). Me encantan las "joyitas" así que, ya sabéis: ¡recomendadme las que queráis!

Mejor Manolo

jueves, 17 de enero de 2013
 
¡Manolito Gafotas ha vuelto! Sí, sí, menuda noticia, Elvira Lindo es una de nuestras autoras más leídas y Manolito su persnaje estrella, pero tenía ganas de gritarlo a los cuatro vientos.
Después de diez años de ausencia, Manolito Gar..., perdón, Manolo García Moreno ha regresado al panorama literario español y lo hace por la puerta grande, brindándonos unas historias tan originales, descacharrantes y entrañables como siempre.
Elvira Lindo, la "mamá" de Manolito
La década de silencio no ha deslucido para nada la voz propia que Elvira creo para Manolito y, es más, su situación, otrora pintoresca porque sus padres estarían endeudados de por vida pagando el camión "Manolito", hoy en día nos presenta una realidad que en mayor menor medida nos atañe a todos. La crisis nos ha igualado a esta familia trabajadora y hoy, si cabe, sus circunstancias son más realistas.
Con Manolito han vuelto los de siempre:
- El Imbécil, su hermano ya no tan pequeño (7 años), rey de la casa... destronado.
- Cata, la madre experta en collejas y que es un misterio que la CIA no haya fichado todavía.
- El abuelo, entrañable personaje, el hombro sobre el que llora y medita nuestro Manolito.
- Manolo (padre), siempre con el camión.
- El Orejones López, cerdo traidor mejor amigo de Manolito que... mejor que lo leáis.
- El Yihad, el chulito del barrio igual de malencarado que siempre.
- La Luisa, su perra la Boni y su marido Bernabé, padrinos de Manolitos.

Y con una nueva, que Elvira nos dejó anotada en el último volumen...
¡¡La Chirli!!
 
La Chirli es la hermanita de Manolito que en la novela tiene ya tres años (porque diez en la vida real han supuesto solo tres en ese mundo mágico que es la literatura) y que no pienso revelaros por qué la llaman así porque es una de las partes que más gracia me hizo de todo el libro (aunque para ser sinceros, me he reído bastante con todos los capítulos).

¿Qué os puedo decir? Pues que crecí con sus aventuras, que recuerdo como si fuera hoy aquel cumpleaños en que me regalaron ¡dos! de sus libros y me sentí la niña más afortunada del mundo porque tenía para leer mucho (y luego me duraron un suspiro) y que estaba deseando saber más de mi familia favorita.

Mejor Manolo es una obra divertida, narrada con la espontaneidad e ingenuidad de ese gran niño que es nuestro Manolito y que consigue que sonrías, rías y que se te olvide todo lo que te rodea. SIgue complementada con los graciosos dibujos de Emilio Urberuaga, que ha sabido captar como nadie ese particular "zoo humano" que rodea a Manolito.

Tal y como está el patio, más libros como éste no estarían de sobra y, que me caiga muerta si miento (como dice Bernabé): seguro que lo cerráis con ganas de más.