Las eternas, Victoria Álvarez

martes, 18 de diciembre de 2012
La impresionante portada de Las eternas.
Después de dejar reposar la lectura unos días, hoy os quiero hablar de la segunda novela de la escritora salmantina Victoria Álvarez, uno de los grandes descubrimientos literarios que me ha traído este 2012 que está a punto de expirar.
 
Victoria publicó a finales del año pasado su primera novela, Hojas de dedalera, una historia de trazas victorianas en las que Jack el Destripador y las novedosas corrientes espiritistas de la época conformaban el telón de fondo para una historia de amor sobrenatural llena de originalidad y ternura.
Me dejó huella esta novela y hube de añadirla a mi particular lista de "Duelo de los libros", un breve índice en el que apunto aquellas obras que, una vez acaba su lectura, me tienen absorbida unos días y me hacen imposible sumergirme en ninguna otra historia. Allí apunté Hojas de dedalera, junto a Expiación de Ian McEwan o El castillo soñado de Dodie Smith, por poner dos ejemplos.
 
Después de un debut tan interesante, estuve a la espera de la nueva obra de Victoria hasta noviembre, cuando por fin Las eternas vio la luz de la mano de Versátil.
 
... Y Victoria colmó mis elevadas expectativas.

 
Antes de prodigarme en elogios hacia una novela que considero más madura que la primera y que consiguió entusiasmarme igual, dejadme que os cuente un poco de qué va...
 
Las eternas es una historia de amor y misterio, ambientada en Venecia a principios del siglo XX que bebe directamente de las fuentes de todo un fenómeno literario que se ha denominado steampunk. El steampunk es una corriente literaria que toma de partida la sociedad victoriana del siglo XIX y desarrolla un pasado alternativo en el que se nos muestra qué habría pasado si las máquinas de vapor se hubieran desarrollado hasta límites insospechados (de ahí el término steam=vapor en inglés). Dicho en otras palabras, las novelas steampunk nos muestran un pasado que pudo ser pero que, evidentemente, no llegó a serlo porque la ciencia se desarrolló por otros derroteros. Una vertiente especial de este tipo de literatura mezcla de histórica y fantástica es el clockpunk, que parte del mismo supuesto pero, en este caso, se nos relatan increíbles adelantos de mano de las mecánicas relojeras.

Las eternas se mueve por esta segunda tendencia.
 
La autora, una jovencísima Victoria Álvarez, con su criatura.
 
Sin revelar demasiado su argumento, pues la novela basa gran parte de su fuerza en las sorpresas que van asaltando al lector, os puedo contar que conoceréis a dos familias jugueteras: los Corsini, los hermanos Mario y Andrea regentes de una juguetería de larga trayectoria en Venecia y los Montalbano, un padre y su hija, Silvana, que se instalan justo ante los Corsini y abren otra juguetería... solo que mucho más siniestra. La perfección de los juguetes de los Montalbano (especialmente de sus autómatas) atrae a todo un reguero de compradores que pone en peligro la subsistencia de los hermanos Corsini hasta que Mario, movido por una curiosidad incontenible, decide cruzar el canal y ver con sus propios ojos dónde radica su éxito. Lo que descubre allí dentro, cambiará su vida para siempre...
 
¿A que soy mala? Pues hasta aquí os pienso contar, porque como ya he dicho, lo realmente impactante de esta novela son sus giros argumentales y no pienso destriparos ninguno.
 
Intentar vender una novela de Victoria Álvarez es una tarea realmente inútil si ya habéis leído Hojas de dedalera y facilísima si todavía no la habéis descubierto: no os arrepentiréis. Victoria es una escritora talentosa, con gran sentido del ritmo narrativo y de todas esas tretas que solo los buenos autores saben emplear para capturar a sus lectores sin que estos sepan distinguir los engranajes que los llevan a ese estado de sometimiento tan agradable que producen algunas novelas cuando no puedes parar de leer. Sus obras no se leen, se beben, se comen a grandes bocados y se lamenta no haberlas saboreado con más calma después porque siempre, siempre se hacen cortas. Sin embargo, al contrario que los buenos helados de chocolate o los mejores pasteles, las novelas de esta escritora permiten una, dos y cuantas quieras lecturas de tal manera que al primer acercamiento ávido pueden sucederle repetidas degustaciones minuciosas. Lejos de querer enrevesar las cosas o que sea demasiado evidente mi ya gruñidor estómago, la que os traigo hoy es una novela que apetece releer en cuanto la has acabado y eso es algo que solo ocurre de manera esporádica.
 
Y si su preciosa prosa, su calidad lingüística y su alta literariedad (la novela está llena de ecos de los más grandes autores decimonónicos) no os convencen del todo para hincarle el diente, he de deciros que además de formalmente, la novela Las eternas engancha por su fondo. La historia está llena de personajes cuidados al detalle, diálogos creíbles, requiebros de la acción sorprendentes y mucha mucha emoción.
 
Aunque desde mi punto de vista el mayor logro a nivel de creación de personajes es Silvana, la misteriosa hija del nuevo juguetero, Montalbano, Victoria ha mimado a todos y cada uno de los actores de esta historia para que la historia adquiera la consistencia que los temas tan profundos que toca requieren.
 
Porque, no nos engañemos, os he dicho que esta novela es un cruce entre la novela de misterio, romántica, histórica, steampunk... pero es mucho, mucho más. Una lectura detenida y meditada nos enfrenta cara a cara con una de las cuestiones más debatidas por la humanidad desde nuestros albores: ¿existe el alma?, si es así... ¿dónde se ubica?, ¿dónde reside esa esencia que hace que los seres humanos trascendamos o persigamos ese sueño de trascender?
Todas estas preguntas se las hacen también los personajes de Las eternas y Victoria Álvarez ha sabido, con el buen saber y sensatez que la caracterizan, dejar las puertas abiertas para que los lectores busquen su propia respuesta.
 
Por todas estas razones deseaba presentaros Las eternas. Nadie es capaz de decir si un libro es bueno o es malo y, si alguien así lo hiciera se engaña a sí mismo. La literatura es, sobre todo, subjetividad porque apela a lo más subjetivo que tenemos como seres humanos, nuestra sensibilidad. Por ello, no puedo decir: "¡corred a leer Las eternas!, ¡es el mejor libro de este otoño!", pero sí os puedo asegurar que, si deseáis adentraros en un libro muy especial, una historia inolvidable y pasar unas horas en muy buena compañía éste, sin duda, es vuestro libro.
 
Si después de su lectura, tenéis que apuntadlo en vuestra particular lista de "Duelos de los libros", recordad que vais sobre aviso: las novelas de Victoria Álvarez llegan al corazón y dejan huella.


2 comentarios:

Laura López Lamiel dijo...

¡Muchas felicidades por la reseña, Ana! Me ha encantado. Victoria siempre logra colmar mis expectativas y no defrauda nunca. Siempre te deja con ganas de más.Un beso!!

AnaCremades dijo...

¿A que sí? Se pone el listón muy alto ella sola para lograr saltarlo ¡y sin rozar ni un segundo!
A ver qué nos prepará para la próxima...